sábado, octubre 29, 2005

No imagen


Hoy, prendo un cigarrillo, no veo posibilidades... Y no es un estado depresivo ni nada que se le parezca, es lo que humanos nosotros, contemporáneos, hijos de esta ciudad moderna llamamos soledad.
Sí, siento una profunda soledad y porque no? cercana al desespero.
No entiendo como llego a sentir esto, no entiendo, porque continúa siendo un algo tan desconocido e incómodo...
No hay amistades cercanas, no hay donde ir, porque irremediáblemente sería una salida solitaria, no como antes cuando yo era quien escogía este estado.
Escribí dos correos a amigos, esperando si hay posibilidades de entablar alguna comunicación, pero siento que es un estado que no deseo, no creo que se acerca al orgullo el no querer escribir o llamar forzando situaciones... En realidad extraño tanto la espontaneidad!, esa espontaneidad cuando sólo salías y te juntabas con alguien por el gusto de compartir, ahora en cambio, siento que es algo forzado en mi, casi una obligación para salir de esta rutina que me afixia...
Son pequeños detonantes los que te hacen sentir estos estados, buscar a un nuevo amigo para mostrar tu trabajo, pero sentir al mismo tiempo que no eres muy bien aceptado, más cercano a una obligación para escucharte... No , no quiero eso!, la verdad que trataré de asumir y comprender este estado, quizás descubra algo y así me sentiré mejor.
Quizás descubra algo y en verdad una nueva luz me ilumine...

Fumo otro cigarro...

miércoles, octubre 26, 2005

La rosa que sacó sus espinas


50 años atrás, era parte de un mundo "civilizado" la creencia que existían razas superiores e inferiores (bueno hasta el día de hoy algunos aún lo sostienen, pese a algunas contradicciones de ciertas teorías darwinistas), que la existencia de tales diferencias, nos reconocían en nuestros derechos, nuestra forma de ver el mundo, nuestra forma de vida, incluso la forma directa tal como el estrato social dependía de cierta "calidad genética" para ser incluídos o excluídos.
La exclusión o segregación, es algo que aún pesa sobre nosotros, un fantasma recurrente que no distingue de fronteras ni géneros... paradójicamente, lo que distingue, lo que separa, es capaz de atravezar fronteras y anquilosarse silenciosamente en nuestra sociedad...
50 años atrás, una mujer, sentada en un bus no quiso ponerse de pie... Silenciosamente...
Alguien dirá, y cual es el problema?, si estamos en occidente?...
Esa mujer era "negra", cansada por las horas de trabajo, esa tarde, en alguna calle de Alabama, en un bus anónimo, no quiso ceder el asiento que por ley debía exigir el "blanco".
Imagino, al márgen de las crónicas, su rebeldía serena.
La imagino mirando fijamente el asiento delantero, el estómago hirviendo, quizás la sensación de un miedo feróz... Ese miedo que asesinaba a sus hermanos desde siglos.
La imagino, pequeña, delgada, frágil, pero tan fuerte ante ese hombre que ladraba.
Puedo remitirme a tantas historias en las que la fragilidad derrota lo que todos dan por invencible... Tenemos tantas lecciones y aún no somos capaces de aprender!.
Esa mujer, con la fortaleza de la convicción consiguió levantar a cientos, miles, y hacernos creer en realidad que las diferencias no existen, lo demostró!.
Lo que me llama la atención, mientras escribo, muchas imágenes pasan mi mente ahora, y porque no? tantas contradicciones históricas!...
Contradicciones y convicciones, más le temo a las convicciones, que por fé se dan por hecho...
La conviccion 50 años atrás, que un blanco era superior a un negro, que el indio, negro, latino era ladrón, tonto y sucio. Y era una creencia, incluso pudo considerarse un valor moral que tratásemos a otras "razas" como a niños... Niños que debían ceder el asiento, niños que debían tener sus propios lugares, niños que no podían convivir en una misma calle...
Convicciones que veo cada día, aquí, en mi país... La convicción que nuestros vecinos son "menores", peruanos, bolivianos, sólo vienen a molestar... A sacar el trabajo que nosotros merecemos... Cuántas veces por día les exigimos nuestro asiento?, cuántas veces por día los miramos desde el otro lado de la calle?, cuántas veces por día les tenemos miedo?...
Y pienso, cuántos tienen esa convicción conmigo por el hecho que soy latina? mestiza y quiltro?.
Vivimos en un país lleno de convicciones, asumámoslo!.
La convicción que olvidamos nuestros muertos, la convicción que importa más un brillo social que el propio corazón humano, la convicción que estamos en "desarrollo", la convicción que nuestra estable economía va a aliviar toda nuestra sed infantil y desnutrida por años de aislamiento político. La convicción que podemos endeudarnos hasta la muerte para tener todos los sueños en venta tras una vitrina de un mall...
Hay convicciones y convicciones, también asumámoslo!.
Cuándo vamos a tener la convicción de nuestro país mestizo?, cuándo vamos a tener la convicción que no importa el lugar donde vives, ni el apellido, porque uno es capaz por lo que realiza?. cuándo vamos a tener la convicción que debo escuchar a quien está a mi lado para que exista en verdad unidad?, cuándo vamos a tener la convicción, esa sencilla y silenciosa convicción que nos permita no ceder el asiento!. No ceder el asiento a la indolencia, a la indiferencia, a la vanalidad en que nos transformamos tan rápidamente en cultura de medios?...
Respiro... porque las cientos de imágenes no se detienen...
Iba a escribir sobre Gandhi, Mandela, M.Luther King.... Porque desde su silencio, o desde su canto pudieron cambiar nuestra historia, nuestra real genética, que es la genética colectiva de la cultura.
Pero me quedé en la imagen de una pequeña mujer desafiante, hay tema para rato.. Sí...
No olvidemos tampoco, que es mujer, otro género que aún lucha por sus reivindicaciones, (me hartan todos los chistes que tienen que ver con género, raza y creencias, porque la ironía es parte de la creencia de una persona, esto al margen...)

Convicciones, fortaleza, lucha por los derechos civiles, lucha por el reconocimiento cultural de lo que nos corresponde como humanos, nuestra tierra, nuestro mundo!.

Que hubiera sucedido si todo ese silencio, no hubiera sido pronunciado?... Puedo imaginarlo, aún puedo verlo por las calles de Merced y Moneda...

Cuándo tendré la convicción, también en mí de no ceder el asiento?.
Sin temer el castigo...

Sin duda, ya ha comenzado...
Comenzó cuando vi la verdad en 1983. Comenzó cuando vi caer el maquillaje de un señor recurrente por televisión...

Se desata cuando siento que invaden la soberanía íntima de persona... Y la soberanía tiene que ver con mis creencias... Pero por años el miedo pudo más y cedía el asiento...

Basta!... Quiero comenzar a ser voz silenciosa y nunca más ceder mi asiento!.

http://www.pbs.org/race/000_General/000_00-Home.htm

domingo, octubre 23, 2005

Viaje


Hay veces en que uno cree o ve o siente que tiene la oportunidad de realizar un viaje... Hablo de un viaje en la distancia real.
Te imaginas que está todo o casi todo para que las cosas resulten?, y sólo tomas tu mochila, el pasaporte, pasaje y te preparas a moverte sobre ruedas o en el aire... El corazón comienza a apretarse de emoción! y la adrenalina de la curiosidad hacen hinchar las aletas de tu nariz! sientes que todo puede ser nuevo y en tu cabecita sólo hay luces y brillos... Como en navidad...
Sí... Siento todo eso ahora, un pasaje, una ventana posible que se puede abrir... Pero aquí prefiero encerrarme en mi caja, en mi segura y confortable caja...
Tengo un miedo terrible, no al viaje, no... A lo que puede suceder, a una mala experiencia nuevamente...
Mi corazón está apretado, pero no por la adrenalina de un futuro movimiento... Por el contrario, está lleno de miedo al pensar las sombrías posibilidades de lo que no quiero aceptar...
Es tan fácil ilusionarse, es tan fácil preferir una ilusión a una realidad, todos los días estoy en la realidad!, todos los días la veo, la asumo, dolorosamente la asumo... Y que?, qué si ahora, por esta vez no quiero, no quiero ver algo, no quiero sentir algo que me causará una gran herida?...
Ese temor que es el de siempre... Escuchar, ver, sentir el "no te quiero", "no perteneces aquí", "no te invité a este lugar, estás acá porque tu quisiste"...

Que hacer? viajar y tener la oportunidad de nuevamente verte?, o quedarme acá en casa viendo como los años se suman, como más tarde me arrepentiré de no realizar este paso...
Pero tu no ayudas mucho y la verdad estoy cansada de gran parte del tiempo ser quien soporta, espera, y puede ser capaz de las locuras...

Viajar? no viajar?... Quiero escuchar atentamente mi corazón para tomar la desición, la división entre lo que deseo: un gran anhelo de entrega, lo que pienso: es mejor quedarse en casita, lo que siento: poder cerrar mi círculo...